LOS PROTOCOLOS DE LOS SABIOS DE SION ES UN DOCUMENTO FUNDAMENTAL QUE PONE EN EVIDENCIA EL PLAN DE DOMINACION MUNDIAL POR PARTE DE LOS JUDIOS. HUBO NUMEROSOS DEBATES SOBRE EL ORIGEN DE ESTE DOCUMENTO. VARIOS EXPERTOS CONCUERDAN EN QUE FUERON CREADOS EN 1897, EN EL PRIMER CONGRESO SIONISTA CELEBRADO EN BASILEA. OTROS AFIRMAN QUE SE CREARON EN UNA SESION SECRETA DE SABIOS JUDIOS QUE SE HABIA EFECTUADO POR AQUELLA EPOCA. LA PRENSA JUDIA SE HA ENCARGADO DE DESMENTIR ESTA VERDAD Y HASTA DE RIDICULIZARLA. ESTA EN NOSOTROS SER FIELES AL LEGADO QUE NOS HAN DEJADO LOS EXPERTOS EN EL TEMA. NO ES CUESTION DE CREER CIEGAMENTE, SINO VER Y CORROBORAR QUE LA INTENSION DEL SIONISMO POR DOMINAR AL MUNDO SE REPITE EN TODAS LAS EPOCAS Y EN TODOS LOS PAISES DEL MUNDO. LOS PROTOCOLOS DE LOS SABIOS DE SION ESTAN DIVIDIDOS EN 24 PARTES O PROTOCOLOS. ESTOS HABLAN POR SI MISMOS. ES IMPORTANTE ANTES CONOCER EL SIGNIFICADO DE ALGUNOS TERMINOS USADOS EN ESTE DOCUMENTO:

A continuación se añade que «Estos “Protocolos” atrajeron poca atención hasta ó después de la Revolución Rusa de 1917, cuando la aparición de los Bolcheviques, entre quienes había muchos judíos profesando y practicando doctrinas políticas que en algunos puntos se parecían a las defendidas en los “Protocolos”, llevaron a muchos a creer que el presunto descubrimiento de Nilus era genuino.”»4​

La conexión que The Times hace con la Ojrana se basa en el testimonio de “Mr. X, quien no quiere que se conozca su verdadero nombre”. Este testigo afirmaba que unos pocos meses antes (de la publicación de The Times, agosto de 1921) compró libros antiguos a un exoficial de la Ojrana y que entre estos libros se encontraba el de Maurice Joly.4​

Los textos originales irán entrecomillados y en cursiva para diferenciarlos de mis anotaciones y análisis. – El término “Goyim”, significa Gentil, o no judío, se usa a lo largo de los protocolos y se mantiene por Sr. Marsden. En la actualidad se emplea para llamar ganado o borrego a alguien.

Sólo un autócrata puede elaborar planes vastos y claros; dar a cada cosa el lugar que le corresponde en el mecanismo de la máquina del gobierno. Digamos, pues, en conclusión, que para que un gobierno pueda ser útil al pueblo y alcanzar el fin que se propone, debe estar centralizado en las manos de un individuo responsable. Sin el despotismo absoluto, la civilización es. imposible; la civilización no es obra de las masas, sino del que las dirige, sea éste el que fuere. La multitud es un bárbaro que en todas las ocasiones demuestra su barbarie. Tan pronto como las turbas arrebatan su libertad, ésta degenera en anarquía, que es el más alto grado de barbarie.


¡Ved esos animales ebrios de aguardiente, embrutecidos por el vino, esos hombres a quienes al mismo tiempo que se les ha dado la libertad se les ha concedido el derecho de beber hasta ahogarse! Nosotros no podemos permitir que los

Los pueblos Gentiles están idiotizados por el alcohol y los licores; su juventud embrutecida por los estudios clásicos y el libertinaje precoz al que la han empujado nuestros agentes-maestros, criados, gobernantes, en las casas ricas; otros agentes nuestros, nuestras mujeres, en los centros de diversión de los Gentiles. A estas últimas hay que sumar las que se llaman mujeres de mundo, imitadoras voluntarias del libertinaje de aquéllas y de su lujo.


Nuestra palabra de orden es la fuerza y la hipocresía. Sólo la fuerza puede triunfar en política, principalmente si permanece velada por el talento y demás cualidades necesarias a los hombres de Estado.


La violencia ha de ser un principio: la hipocresía y la astucia una regla para los gobernantes que no quieran dejar caer su corona en las manos de una fuerza nueva. Este mal es el medio único de llegar al fin: el bien.


Por lo mismo, no debemos detenernos como espantados delante de la corrupción, del engaño, de la traición, siempre que ellos sean medios para llegar a nuestros fines. En política se necesita saber echarse sin vacilaciones sobre la propiedad ajena, si por este medio podemos obtener la sumisión de los pueblos y el poder.

Nos es de todo punto necesario que las guerras, a ser posible, no confieran ninguna ventaja territorial a los beligerantes. La guerra queda así transportada al terreno económico, con lo que las naciones verán la fuerza de nuestra supremacía y esta situación pondrá a los dos adversarios a la disposición de nuestros agentes internacionales que tienen millares de ojos, a cuya mirada no sirve de obstáculo frontera alguna.


Entonces nuestros derechos internacionales crearán los derechos nacionales, en el verdadero sentido de la palabra, y gobernarán a los pueblos de la misma manera que el derecho civil de los Estados normaliza las relaciones de sus súbditos entre sí.


Los gobernantes, elegidos de entre el pueblo por nosotros mismos, en razón de sus aptitudes serviles, serán individuos no preparados para el gobierno del país. Así, por este camino, vendrán a ser los peones de nuestro juego de ajedrez fácilmente manejables por las manos de nuestros sabios y geniales consejeros, de nuestros especialistas educados y formados desde su tierna edad para el manejo de los negocios de todo el mundo. No ignoráis que estos nuestros especialistas han sacado sus conocimientos de gobierno de nuestros planes políticos, de las experiencias de la historia y del estudio de todos los acontecimientos notables.

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